Durante años, hablar del Tren del Sur en Tenerife era hacerlo de un proyecto eterno, siempre presente en el debate público pero sin avances reales. Sin embargo, algo ha cambiado en los últimos meses. Por primera vez en mucho tiempo, las señales apuntan en una dirección distinta: el tren podría estar más cerca de lo que muchos imaginaban.
La idea es ambiciosa. Conectar Santa Cruz de Tenerife con el sur de la isla, incluyendo el Aeropuerto Sur y las principales zonas turísticas, en un trayecto rápido y eficiente. Un cambio que no solo aliviaría el tráfico de la TF-1, sino que transformaría la movilidad en uno de los territorios más tensionados por el turismo en España.

Un proyecto que empieza a desbloquearse
El punto de inflexión ha llegado con varios avances clave que, aunque puedan parecer técnicos, son fundamentales. Por un lado, el compromiso del Estado para financiar las infraestructuras ferroviarias en Canarias ha dado un respaldo que antes no estaba garantizado. A esto se suma el entendimiento con AENA para integrar el trazado en el entorno del Aeropuerto Sur, uno de los grandes obstáculos que habían frenado el proyecto durante años.
Además, se han puesto en marcha nuevos estudios para redefinir algunos tramos conflictivos y adaptar el diseño a las necesidades actuales. No se trata todavía de obras visibles, pero sí de pasos decisivos que marcan una diferencia clara respecto al estancamiento de etapas anteriores.
Un desarrollo por fases que lo hace más viable
Una de las claves que explican por qué ahora el proyecto parece más cercano es su planteamiento por etapas. En lugar de abordar toda la infraestructura de una sola vez, se ha optado por avanzar por fases, empezando por el tramo con mayor impacto inmediato.
El primer segmento previsto uniría San Isidro con Costa Adeje, atravesando el sur turístico de la isla. Se trata de una zona donde se concentran miles de desplazamientos diarios, especialmente entre residentes y trabajadores del sector servicios. Este recorrido, de unos 30 kilómetros, permitiría cubrir el trayecto en poco más de diez minutos, incluyendo una parada estratégica en el Aeropuerto Sur.
Una vez completado este primer paso, el proyecto continuaría hacia el norte, conectando San Isidro con Santa Cruz de Tenerife. Esta segunda fase, más larga y compleja, sería la que permitiría articular una red ferroviaria completa en la isla, ofreciendo una alternativa real al uso del coche en trayectos largos.
Un calendario que empieza a tomar forma
Aunque todavía quedan pasos importantes por delante, el horizonte ya no es tan difuso como antes. En estos momentos, el proyecto se encuentra en fase de actualización técnica y preparación para nuevas evaluaciones ambientales. Si no surgen nuevos bloqueos, el siguiente paso sería la licitación de las obras, algo que podría producirse entre 2027 y 2028.
Esto no significa que el tren vaya a ser una realidad inmediata, pero sí que entra por primera vez en un escenario temporal concreto. Después de décadas de promesas, ese detalle cambia mucho la percepción del proyecto.
Entre el entusiasmo y las dudas
Como ocurre con cualquier gran infraestructura, el Tren del Sur no está exento de polémica. El elevado coste económico, el impacto ambiental en determinadas zonas y las dudas sobre su eficacia real siguen formando parte del debate en la isla.
Sin embargo, incluso entre las voces más críticas hay un reconocimiento creciente: el problema de movilidad en Tenerife necesita soluciones de gran escala. En ese contexto, el tren vuelve a ganar peso como una de las pocas alternativas capaces de generar un cambio estructural.
Una oportunidad para redefinir la movilidad en Tenerife

Más allá de los plazos y los debates, lo cierto es que el Tren del Sur representa algo más que una obra de transporte. Supone una oportunidad para replantear el modelo de movilidad en la isla, reduciendo la dependencia del coche y mejorando la conexión entre el norte y el sur.
En un territorio donde los atascos forman parte del día a día, especialmente en la TF-1, la posibilidad de contar con una alternativa rápida y fiable no es menor. A esto se suma su potencial impacto en el turismo, cada vez más orientado hacia modelos sostenibles.
El principio de algo que parecía imposible
Durante mucho tiempo, el Tren del Sur fue visto como un proyecto condenado a no materializarse. Hoy, sin embargo, la sensación es distinta. Los avances recientes no garantizan su construcción inmediata, pero sí dibujan un escenario en el que, por fin, empezar a verlo como algo posible.
Porque si algo ha cambiado en Tenerife, no es solo el proyecto… sino la idea de que esta vez podría ir en serio.
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