La isla de Tenerife ha vivido en las últimas horas uno de los episodios meteorológicos más intensos de los últimos años tras el paso de la borrasca Therese, un fenómeno que ha dejado a su paso inundaciones, carreteras colapsadas y cientos de incidencias.

Las lluvias torrenciales, especialmente intensas en el norte de la isla, han provocado escenas de gran impacto. Municipios como La Orotava, Puerto de la Cruz o Tacoronte registraron acumulaciones de agua excepcionales, con calles completamente anegadas y vehículos arrastrados por la fuerza de las corrientes.Los servicios de emergencia han tenido que intervenir en más de un millar de incidencias, muchas de ellas relacionadas con rescates de personas atrapadas en sus vehículos o viviendas.
Incidente del autobús de pasajeros
Uno de los momentos más críticos se vivió cuando una guagua quedó atrapada en una vía inundada, obligando a la evacuación urgente de sus pasajeros. Ante la gravedad de la situación, las autoridades activaron la alerta máxima y solicitaron la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ha colaborado en tareas de achique de agua y rescate de zonas afectadas. Además, se enviaron alertas masivas a teléfonos móviles para pedir a la población que evitara desplazamientos innecesarios.

El temporal también ha tenido un fuerte impacto en las infraestructuras. Varias carreteras principales, incluida la autopista del norte (TF-5), sufrieron cortes parciales debido a inundaciones y desprendimientos. Asimismo, se registraron cortes de suministro eléctrico en distintos puntos de la isla, dejando a numerosos vecinos sin luz durante horas. Como medida preventiva, se suspendieron las clases en varios municipios y se restringió el acceso a zonas de riesgo, incluido el entorno del Parque Nacional del Teide.
Aunque la intensidad de la borrasca ha comenzado a disminuir, las autoridades advierten de que persiste el riesgo. El terreno sigue saturado, lo que aumenta la probabilidad de nuevos desprendimientos y dificulta las labores de recuperación.Este episodio ha reabierto el debate sobre el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos en Canarias, cada vez más frecuentes e intensos. Mientras Tenerife comienza a recuperar la normalidad, los equipos de emergencia continúan trabajando para evaluar daños y garantizar la seguridad de la población.
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