Las carreteras de Tenerife llevan años funcionando al límite de su capacidad, especialmente en el eje norte de la isla. La autopista TF-5, que conecta Santa Cruz con el norte, se ha convertido en el principal símbolo de este problema: retenciones diarias, colas interminables y tiempos de desplazamiento cada vez más impredecibles forman parte del día a día de miles de conductores.

La situación no es casual. La TF-5 fue concebida hace décadas para una realidad completamente distinta. En sus orígenes, estaba diseñada para soportar en torno a 5.000 vehículos diarios, una cifra que hoy ha quedado completamente desfasada. En la actualidad, esta vía soporta más de 100.000 coches cada día, llegando incluso a superar los 110.000 en algunos tramos clave, lo que la convierte en una de las carreteras más saturadas de Canarias .
Este crecimiento descontrolado del tráfico responde a múltiples factores: el aumento de la población, la dependencia del vehículo privado, la concentración de servicios en el área metropolitana y el peso del turismo. A esto se suma una red viaria que, en muchos casos, no ha evolucionado al mismo ritmo que la demanda.
El resultado es evidente: atascos diarios, especialmente en puntos críticos como Guamasa, Padre Anchieta o los accesos al aeropuerto Tenerife Norte. En horas punta, la densidad de tráfico alcanza niveles que hacen que la circulación sea prácticamente constante y sin margen de absorción, lo que provoca que cualquier incidencia genere colapsos inmediatos.
Un proyecto clave para descongestionar la TF-5

Ante esta situación, las administraciones han dado luz verde a uno de los proyectos más esperados en la isla: la construcción de un tercer carril en la TF-5, concretamente en el tramo comprendido entre Guamasa y San Lázaro.
La actuación contará con una inversión de más de 66 millones de euros y afectará a unos cinco kilómetros de vía en sentido Santa Cruz. El objetivo es claro: aumentar la capacidad de la autopista y mejorar la fluidez del tráfico en uno de los puntos más congestionados de Tenerife .
Sin embargo, el proyecto no se limita a añadir un carril más. Uno de sus aspectos más importantes es la reorganización completa de los enlaces, especialmente en zonas estratégicas como el aeropuerto Tenerife Norte. Se prevé la creación de nuevos accesos que permitirán redistribuir el tráfico y evitar los cruces conflictivos que actualmente generan retenciones.
De hecho, uno de los cambios más relevantes será la posibilidad de desviar hasta un 25% del tráfico vinculado al aeropuerto, lo que reducirá significativamente la presión sobre los enlaces actuales .
Además, las obras están diseñadas para ejecutarse sin interrumpir la circulación, manteniendo en todo momento los carriles actuales, aunque con previsibles afecciones puntuales durante los aproximadamente 35 meses que durará la intervención.
Más allá del carril: soluciones a largo plazo
Aunque el tercer carril representa un paso importante, los expertos coinciden en que no será una solución definitiva al problema de movilidad en Tenerife. La saturación de las carreteras responde a una cuestión estructural que requiere un enfoque más amplio.
En este sentido, ya se plantean otras medidas complementarias, algunas aún en fase de estudio o sin confirmación definitiva. Entre ellas destaca el impulso al transporte público, con la gratuidad de las guaguas como incentivo para reducir el uso del coche privado, así como el refuerzo del tranvía en el área metropolitana.
También se encuentran sobre la mesa proyectos de mayor envergadura, como el futuro tren del sur, concebido como una alternativa estructural para conectar los principales núcleos de la isla y reducir la presión sobre las autopistas. No obstante, este tipo de iniciativas aún requieren consenso político, financiación y planificación a largo plazo.
Por otro lado, expertos en movilidad han planteado soluciones intermedias como la instalación de semáforos inteligentes en accesos conflictivos o la creación de aparcamientos disuasorios, medidas que podrían aliviar el tráfico a corto plazo, aunque sin resolver el problema de fondo .
En definitiva, la ampliación de la TF-5 con un tercer carril supone una respuesta directa a una situación insostenible que afecta a la calidad de vida y al desarrollo económico de Tenerife. Sin embargo, también deja claro que el verdadero reto no es solo ampliar carreteras, sino redefinir el modelo de movilidad de toda la isla.
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Un Comentario
Q bueno para cuando me compre un coche.